Biocidas: el cerco se estrecha

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Los fabricantes de biocidas se enfrentan a un estricto control por parte de los gobiernos y administraciones que, con el fin de velar por la salud de los humanos y del medio ambiente, exigen a la industria productos que contengan cada vez menores índices de toxicidad. El problema es conseguir principios activos efectivos y que cumplan con la normativa. Por otra parte, se plantea otra cuestión: ¿en qué ingredientes activos y productos formulados invertir cuando la incertidumbre es tal que no se sabe cuál será la clasificación de los mismos en los próximos cinco años?

En la industria de la pintura los biocidas se utilizan en muchas etapas del proceso productivo: para preservar el estado húmedo de materias primas tales como aglutinantes y agua de proceso, para asegurar que los componentes de la formulación estén libres de contaminación y para la conservación del estado húmedo de la pintura de acabado con el fin de evitar su deterioro durante el almacenamiento y el uso.

La mayoría de productos fabricados contienen muchos de los componentes esenciales para la vida microbiana y, por ello, un amplio rango de formulaciones industriales de base acuosa, como son las pinturas, requieren de protección contra la infección y el deterioro provocado por los microorganismos.

Nuevas vías

Actualmente, la fabricación y etiquetado de biocidas viene determinada por estrictas normas medioambientales que pretenden proteger al ser humano y mantener al usuario final debidamente informado sobre el uso y el riesgo de dichos productos. El mayor ejemplo de ello es el Reglamento Europeo de Biocidas (BPR), cuyo objetivo es «mejorar la libre circulación de biocidas dentro de la Unión y asegurar un elevado nivel de protección de la salud humana y animal, y del medio ambiente».

Desde la entrada en vigor de dicho Reglamento, la introducción de nuevos conservantes en el mercado se ha ralentizado, pues la presión regulatoria ha hecho que todos los fabricantes de biocidas hayan centrado sus esfuerzos en investigar cómo combinar ingredientes activos existentes para hacerlos más efectivos. Esto se puede lograr utilizando formulaciones con activos múltiples junto con modos de acción complementarios, o utilizando sustancias que no son consideradas biocidas cuando se usan solas, pero que son capaces de aumentar la eficacia de algunos de los activos biocidas más usados, como las isotiazolinonas.

Conservación

«En la conservación incan -señalan desde Lonza- , nuevas opciones que incluyan compuestos no considerados biocidas pueden impulsar la efectividad de activos que ya están en el mercado». También se aprecia una tendencia a usar combinaciones de activos con el fin de sortear los cambios en la regulación y en la normativa sobre etiquetado. En el caso de la conservación de la película, activos tradicionales como la carbendacima ya no se podrán utilizar por mucho más tiempo en Europa, debido a las restricciones en el etiquetado. Y, como sucede con la conservación in-can, aquí también es común la formulación con uno o más componentes activos para ampliar el espectro de actividad frente a las algas y el moho.

«Uno de los activos utilizados es la piritiona de zinc. Esta sustancia tiene una probada historia de actividad biocida y presenta escasa solubilidad al agua, lo que significa que el activo no sale fácilmente al contacto con el agua», continúan desde Lonza. De esta forma, nos encontramos con un mercado fuertemente delimitado por la legislación más reciente, sobre todo en Europa, donde se ha implementado una nueva normativa sobre el etiquetado.

Regulación sobre clasificación

Ejemplo de ello es la Regulación sobre Clasificación, Empaquetado y Etiquetado (CLP 1272/2008/EC), donde se ha introducido un cambio clave en el etiquetado de la segunda adaptación de la actualización del progreso técnico (ATP), relativo al Reglamento CLP (publicado en 2011), que contiene cambios en los criterios de clasificación y etiquetado para sustancias y mezclas, haciendo referencia a la sensibilización.

Debido a esta regulación, en Europa se hace un uso voluntario cada vez mayor de esquemas de etiquetado ecológico, con la intención de que los usuarios finales puedan identificar los productos que tienen un reducido impacto medioambiental durante su ciclo de vida.

Biocidas con bajo o nulo contenido de VOC

Por otra parte, desde Thor apuntan que «los principales requerimientos del sector de biocidas para pinturas serían: bajo o nulo contenido en VOC/AOX (compuestos orgánicos halogenados) y HCHO (formaldehído); baja toxicidad/ecotoxicidad y una buena relación coste-efectividad». Todo ello lleva a que los fabricantes europeos de pinturas y revestimientos estén abandonando las fórmulas que liberen formaldehído en favor de las que no contienen este ingrediente. De igual forma, activos tradicionales como el CMIT/MIT son cada vez menos populares.

En 2016, el Comité de Evaluación de Riesgos de la EChA recomendó reducir la concentración de este producto de los 1000 ppm a los 15 ppm y, además, los fabricantes intentan evitar el etiquetado y los pictogramas de «peligro». La tendencia, por tanto, es hacia productos finales que los consumidores puedan identificar con un perfil favorable al medio ambiente.

Incertidumbre sobre la preservación in-can

(Fuente: European Coatings Journal)

Los biocidas para la preservación in-can son un tema candente en Europa. Hoy en día, la mayoría de las pinturas decorativas son a base de agua, un cambio que se produjo desde que Europa comenzó a regular los compuestos orgánicos volátiles (COV). Este es un área de preocupación creciente, ya que el Reglamento de Productos Biocidas está eliminando gradualmente herramientas efectivas para la conservación de dichas pinturas, sin considerar sus beneficios y el impacto que estas decisiones pueden tener en la economía.

Por ello, recientemente las asociaciones alemanas VdL, Deutsche Bauchemie y IVK han hecho hincapié en que, en pos de la protección del trabajo y de los consumidores, existe un gran peligro de que todos los conservantes queden limitados en su aplicación hasta el punto de que ya no será posible la preservación efectiva de los productos a base de agua. Esta es una cuestión que preocupa, y mucho, a los profesionales del sector de pinturas quienes, sin embargo, y como ya se ha dicho en este artículo, se inclinan hacia los sistemas libres de biocidas.

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